Cuento Sufí

Fuensanta García Gil • 11 de julio de 2019

Cuento Sufí  ['esto también pasará']

Una vez, un rey de un país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo:

– «He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo».

Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.

El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.

El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:

– “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”

– «¿Cómo lo sabes preguntó el rey”?

– “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.

En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

– “Pero no lo leas», dijo. «Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.

Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.

Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.

Caer por él, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.

Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento…

Simplemente decía “Esto También Pasará”.

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.

Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.

El día de la victoria, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.
En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:

– “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”

– “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia y alegría, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.

– “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”

Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido.

El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.

Entonces el anciano le dijo:  “Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”
cod. 01.05.19

encuentra más entradas
Por Fuensanta García Gil 15 de julio de 2020
¿cómo se integra la hipnosis ericksoniana en el camino de BAJAR AL CUERPO?
Por Fuensanta García Gil 22 de mayo de 2020
❝Cuando miro la imagen de la pinza sujeta en la gran tela, se me representa el siguiente simbolismo: La tela es la vida. La pinza es nuestra pretensión de controlar cualquier aspecto relacionado con la 'experiencia humana'. Imagino que de ahí sale la expresión de "se te va la pinza".❞
Por Fuensanta García Gil 9 de mayo de 2020
➲ MINI TEST ¿’Haya paz’ es tu primer apellido? ¿’Postergar’ es tu segundo nombre? ¿’Sin prisa’ es tu mantra? ¿’Lo que tú quieras’ es la expresión que más te acompaña en las relaciones? ¿Cuando tienes que pronunciarte, expresar lo que piensas o quieres... dices (o te dices internamente): "lo que diga la mayoría; lo mío no importa, ya me adapto; ya lo haré más adelante..." ¿Las personas de tu entorno te dicen frecuentemente que eres muy buena persona, que contigo se sienten cómodas y tranquilas, que les das mucha paz, que dan ganas de achucharte ? ¿Te dicen también: “por favor, pronúnciate!, di lo que TU quieres”? ¿Admites que tienes muy buenas ideas, pero evitas que el foco del reconocimiento caiga en ti por lo que procuras repartir los honores entre tus compañeros? ¿Llegas puntual a las citas, presentas tus trabajos en fecha, te planificas bien, pero todo ello no lo haces por atraer méritos y piropos, sino por tu propia tranquilidad y no caer en estrés? Posiblemente hayas contestado que sí a alguna, o a todas, de estas preguntas.... y es que tod@s tenemos algo de esta tendencia en nuestro repertorio caracterial. Sin embargo...​ Al margen de tu grado de identificación con las frases anteriores , debes saber que hay personas para quienes es muy (pero que muy) importante la sensación de estar en paz, tranquilas, a buenas con todo el mundo, ser uno más y no sobresalir para no caer en conflictos.
Por Fuensanta García Gil 8 de mayo de 2020
➲ MINI TEST ¿te consideras alguien absolutamente independiente y autosuficiente? ¿te ‘ponen’ los desafíos, el más difícil todavía, lograr eso que no ha hecho nadie antes? ¿te resulta fácil convencer a los demás, que te escuchen, que te sigan, que te vean como líder? ¿te ocurre que mientras tú te autopercibes como una persona clara, directa, que va de frente, fuerte, determinada, justa ... los demás vean en ti brusquedad, prepotencia, imposición, hasta te reprochen (quienes se atrevan) malos modos, grosería o intimidación? ¿tienes tatuado a fuego que en las relaciones, 'los otros están contigo o contra ti”, y ahi no admites puntos intermedios ni medias tintas? ¿te enerva ver ante ti personas indecisas e inseguras que te miran con temor? ¿y, a la vez, tienes un ‘puntazo’ protector que te lleva a acoger bajo tus ‘alas’ a l@s más débiles? ... hasta el punto de hacer tuyo eso de “yo por mi gente ‘m-a-t-o' ¿te encanta medir tu fuerza con otr@s en lo que sea que estés haciendo: trabajando, conversando, tomando una copa, jugando a tenis (como que expandes tu energía para autoafirmar tu mantra: “aquí mando yo”)? Posiblemente hayas contestado que sí a alguna, o a todas, de estas preguntas.... y es que tod@s tenemos algo de esta tendencia en nuestro repertorio caracterial. Sin embargo... Al margen de tu grado de identificación con las frases anteriores , debes saber que hay personas para quienes es muy (pero que muy) importante tener el poder, estar al mando, mostrarse fuertes y duras como una roca.
Show More
| busca entradas por palabras clave
[ etiquetas ]

Contacta conmigo